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SEO 2026-09-23

Cómo hacemos una auditoría SEO en Soukul: nuestro proceso paso a paso

Writen by Lander Etxebarria

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Auditoria SEO

Cómo hacemos una auditoría SEO en Soukul: nuestro proceso paso a paso

Hacer una auditoría SEO parece sencillo. Coges una herramienta como Screaming Frog, Ahrefs o Semrush, introduces una URL y, en unos minutos, tienes una lista considerable de cosas que supuestamente están mal.

El problema empieza cuando hay que decidir qué hacer con esa lista.

Puedes encontrarte con decenas de títulos duplicados, redirecciones innecesarias, páginas importantes enterradas dentro de la arquitectura o un PageSpeed que parece pedir auxilio. Todo eso puede ser cierto y, aun así, no explicar por qué una web ha dejado de crecer o por qué el tráfico orgánico no está generando negocio.

Porque al terminar una auditoría no necesitamos únicamente una lista de problemas. Necesitamos una lista de acciones y saber en qué orden ejecutarlas.

Para nosotros, esa es la parte difícil: entender cuáles de esos problemas importan, qué impacto pueden estar teniendo y cuáles merece la pena resolver primero.

Y aquí todavía necesitamos bastante criterio humano.

La IA puede ayudarnos a analizar datos, detectar patrones, acelerar determinadas tareas o cuestionar algunas de nuestras conclusiones. Nosotros mismos la utilizamos durante el proceso. Pero no creemos que hoy se pueda hacer una buena auditoría SEO únicamente con IA, porque priorizar exige entender el negocio, el contexto y las consecuencias de cada decisión.

Por eso nuestro proceso siempre empieza entendiendo el negocio.

En esta guía vamos a enseñar cómo hacemos una auditoría SEO en Soukul:

  • Qué miramos.
  • Qué herramientas utilizamos.
  • Cómo interpretamos los datos.
  • Cómo terminamos convirtiendo todo ese análisis en un plan de acción priorizado.

Qué es una auditoría SEO y para qué sirve

Una auditoría SEO es un análisis de una web para detectar qué está limitando su rendimiento orgánico y dónde existen oportunidades de mejora.

Aunque muchas veces se relaciona únicamente con el SEO técnico, una auditoría completa debería ir bastante más allá. De poco sirve comprobar que Google puede rastrear correctamente una web si después la arquitectura no da suficiente importancia a las páginas que queremos posicionar, el contenido no responde a lo que busca el usuario o estamos intentando competir en búsquedas para las que todavía no tenemos suficiente autoridad.

Por eso, cuando realizamos una auditoría SEO, dividimos el análisis en seis áreas:

  • Rendimiento actual: qué está consiguiendo el SEO y cómo ha evolucionado.
  • Rastreo e indexación: si Google puede acceder, entender e indexar correctamente la web.
  • Arquitectura: cómo está organizada la información y cómo se distribuye la autoridad interna.
  • Contenido: qué páginas funcionan, cuáles no y qué oportunidades estamos dejando pasar.
  • Autoridad: si la web tiene capacidad para competir por las búsquedas que nos interesan.
  • Experiencia de usuario: rendimiento, móvil y otros problemas que puedan afectar al SEO.

Y hay una capa que atraviesa todas ellas: el negocio.

Porque no es lo mismo descubrir una URL irrelevante que Google no está indexando que encontrar el mismo problema en una categoría que genera una parte importante de las ventas.

La auditoría tiene que ayudarnos a distinguir entre ambas.

Antes de empezar una auditoría SEO: entender el negocio

Antes de abrir Search Console o rastrear la web necesitamos entender qué negocio estamos analizando.

No buscamos lo mismo en un ecommerce que vive de las ventas online, una empresa industrial que utiliza su web para generar oportunidades comerciales o un medio cuyo modelo depende del tráfico.

Por eso, antes de empezar necesitamos tener claras tres cosas:

1. Qué queremos conseguir con el SEO.
Ventas, leads, reservas, visibilidad, suscripciones… El objetivo condiciona lo que consideraremos importante durante la auditoría.

2. Qué partes del negocio son prioritarias.
Productos, servicios, mercados y, sobre todo, las páginas que tienen mayor valor comercial o estratégico.

3. Cómo vamos a medir si está funcionando.
Si el objetivo es generar oportunidades comerciales pero no medimos formularios, llamadas u otras conversiones, tendremos difícil saber si el tráfico orgánico está aportando resultados.

No necesitamos conocer cada detalle de la empresa para empezar. Pero sí los suficientes para distinguir un problema SEO de un problema SEO que afecta al negocio.

Para conseguirlo, solemos bombardear al cliente a preguntas, sin demasiada piedad. Queremos entender cómo funciona su negocio, qué vende realmente, dónde gana dinero, qué productos o servicios son prioritarios, quiénes son sus clientes, contra quién compite y qué espera conseguir con el SEO.

Preguntamos hasta que creemos que lo tenemos bien interiorizado.

Y entonces sí. Nos metemos en la cueva, abrimos Search Console, Analytics, Screaming Frog y el resto de herramientas, con la firme convicción de que hemos entendido el negocio que estamos a punto de auditar.

Cómo hacer una auditoría SEO paso a paso

Una vez que conocemos el negocio y sabemos qué esperamos conseguir con el SEO, podemos empezar con la auditoría.

Nuestro proceso se divide en siete pasos. El orden es importante: empezamos analizando qué está ocurriendo actualmente con el tráfico orgánico y, a partir de ahí, vamos profundizando hasta encontrar posibles causas, problemas y oportunidades.

No siempre vamos a encontrar algo relevante en cada una de las áreas, ni todas necesitarán el mismo nivel de análisis.

Estos son los siete pasos que seguimos.

Proceso de auditoría SEO de Soukul en siete pasos

Paso 1. Analizar el rendimiento SEO actual

Antes de buscar problemas queremos saber qué está pasando con el SEO de la web.

Parece evidente, pero es fácil empezar una auditoría al revés: rastrear la web, encontrar cientos de incidencias y ponerse a investigar sin saber siquiera si el tráfico orgánico está creciendo, cayendo o lleva meses estancado.

Por eso empezamos en Google Search Console. Abrimos el foco y analizamos clics, impresiones, consultas, páginas, CTR y posiciones durante un periodo suficientemente amplio.

A partir de ahí empiezan las preguntas.

  • ¿Está cayendo toda la web o solo una sección?
  • ¿Estamos perdiendo posiciones o simplemente ha disminuido la demanda?
  • ¿Qué páginas explican el crecimiento?
  • ¿Estamos ganando visibilidad en búsquedas relevantes para el negocio o principalmente en consultas de marca?
  • ¿Hay una URL concreta que esté alterando los datos generales?

Después contrastamos lo que vemos con GA4. Search Console nos ayuda a entender qué sucede hasta el clic; Analytics nos permite analizar qué ocurre después: qué landing pages reciben ese tráfico y, si la medición está correctamente configurada, qué resultados genera.

Imaginemos dos webs cuyo tráfico orgánico ha aumentado un 30 %. En la primera, el crecimiento procede de páginas de servicios y viene acompañado de más oportunidades comerciales. En la segunda, casi todo llega de tres artículos informativos que apenas tienen relación con lo que vende la empresa. Aunque el dato es el mismo el diagnóstico cambia.

En este primer paso todavía no buscamos las causas. Queremos entender de dónde partimos y localizar dónde está ocurriendo algo que merezca ser investigado.

Paso 2. Comprobar el rastreo y la indexación

Ahora sí, rastreamos la web.

Combinamos Screaming Frog y Google Search Console para comprobar si Google puede acceder e indexar correctamente las páginas que nos interesa posicionar.

En esta fase revisamos principalmente:

  • robots.txt y sitemaps.

  • URLs indexables y no indexables.

  • Errores 4XX y 5XX.

  • Redirecciones y cadenas de redirecciones.

  • Etiquetas noindex y canonicals.

  • Diferencias entre las URLs que rastreamos y las que Google tiene indexadas.

Análisis de rastreo e indexación en una auditoría SEO con Screaming Frog

La lista puede crecer rápidamente, pero hay una distinción importante: una URL no indexada no es necesariamente un problema.

Hay muchas páginas que no deberían aparecer en Google. Lo relevante es detectar discrepancias: una página estratégica que no se indexa, URLs irrelevantes que Google está descubriendo o barreras que dificultan el acceso a contenidos importantes.

No queremos que Google indexe todo. Queremos que pueda encontrar e indexar correctamente lo que nos interesa posicionar.

Paso 3. Analizar la arquitectura y el enlazado interno

Una página puede tener buen contenido, estar perfectamente indexada y seguir siendo casi invisible dentro de su propia web.

Imaginemos que una página de servicio prioritaria está a cuatro niveles de profundidad y apenas recibe enlaces internos. Mientras tanto, contenidos secundarios aparecen enlazados desde prácticamente todas partes.

Eso nos interesa más que cumplir cualquier regla genérica sobre el número máximo de clics desde la home. En esta fase analizamos qué páginas estamos reforzando mediante la arquitectura y el enlazado interno y comprobamos si coincide con las prioridades del negocio.

Porque si una página es importante, la estructura de la web debería reflejarlo.

Paso 4. Evaluar el contenido y la intención de búsqueda

Una web puede tener mucho contenido y, sin embargo, no tener el contenido que necesita.

Aquí dejamos de pensar tanto en errores técnicos y empezamos a tomar decisiones. Analizamos qué páginas generan visibilidad, para qué búsquedas aparecen, si responden realmente a su intención de búsqueda y qué temas relevantes para el negocio estamos dejando sin cubrir.

Después intentamos decidir qué hacer con cada contenido:

  • Mantener. Funciona, responde a la intención y sigue teniendo sentido dentro de la estrategia.
  • Actualizar. Ha perdido rendimiento, se ha quedado desfasado o tiene margen claro de mejora.
  • Fusionar. Varias URLs cubren prácticamente la misma necesidad y están dispersando el contenido o compitiendo entre ellas.
  • Eliminar. No aporta tráfico, autoridad ni valor para el negocio y tampoco existe una razón estratégica para conservarlo.

También comparamos nuestra cobertura temática con la de los competidores. No se trata de publicar todo lo que ellos publican, sino de detectar qué temas necesitamos trabajar para construir autoridad alrededor de las áreas que nos interesan.

A veces la oportunidad será crear una página nueva. Otras veces, la mejor decisión SEO será dejar de publicar y mejorar lo que ya tenemos.

En cualquier caso grábate esto en la cabeza: una página, una intención de búsqueda.

Paso 5. Analizar la autoridad y los competidores

Hasta ahora hemos mirado hacia dentro. Pero podemos tener una web técnicamente correcta, buenos contenidos y una arquitectura coherente y seguir sin posicionarnos.

En esta fase comparamos nuestro perfil de enlaces y nuestra presencia orgánica con los dominios que ya están posicionando para las búsquedas que nos interesan. Herramientas como Ahrefs, Semrush o DinoRANK son muy útiles en este paso de la auditoria SEO.

Si para una búsqueda concreta los primeros resultados pertenecen a sitios mucho más consolidados, con contenidos sólidos y enlaces relevantes, seguir retocando el título puede no cambiar gran cosa.

Quizá tengamos que reforzar nuestra autoridad, trabajar primero otras búsquedas o asumir que esa keyword necesita una estrategia a más largo plazo.

Detectarlo también forma parte de la auditoría.

Una pequeña recomendación para esta fase: cuando quieras comprobar manualmente una SERP, haz la búsqueda en modo incógnito y abre una nueva sesión cuando vayas a realizar nuevas comprobaciones. No elimina todos los factores que pueden personalizar los resultados (como la ubicación o el dispositivo), pero ayuda a reducir la influencia de tu historial y de búsquedas anteriores.

Paso 6. Revisar la experiencia de usuario y el rendimiento

Imagínate que PageSpeed Insights nos da un 73.

¿Tenemos un problema? No necesariamente.

La puntuación sirve como señal, pero no como diagnóstico. Antes de empezar a optimizar queremos saber qué está ocurriendo realmente.

Nos fijamos especialmente en tres cosas:

  • Core Web Vitals, priorizando los datos reales de usuarios cuando están disponibles.

  • Experiencia móvil, porque algunos problemas solo aparecen al navegar desde estos dispositivos.

  • Fricciones importantes, como recursos demasiado pesados, elementos que dificultan la lectura o problemas que complican una conversión.

No buscamos conseguir un 100 en PageSpeed sino detectar problemas de rendimiento o experiencia que realmente justifiquen dedicar recursos a resolverlos.

Paso 7. Priorizar los problemas y crear el roadmap SEO

Al terminar la auditoría tendremos problemas, oportunidades e ideas suficientes para llenar un documento enorme.

Pero cuando todo es importante, nada lo es. Así que toca decidir que abordamos primero.

Para cada acción valoramos cuatro factores:

  • Impacto SEO.
  • Impacto en el negocio.
  • Esfuerzo.
  • Urgencia.

No buscamos una fórmula matemática perfecta, sino ordenar las decisiones y evitar que una incidencia fácil de solucionar termine adelantando a otra mucho más importante.

Matriz para priorizar acciones en una auditoría SEO según impacto y esfuerzo.

Por ejemplo, podemos detectar cientos de imágenes sin atributo ALT y, al mismo tiempo, una categoría estratégica con problemas de indexación. Corregir los ALT puede ser más sencillo y permitirnos tachar muchos errores de golpe, pero eso no significa necesariamente que deba de hacerse primero.

Si esa categoría genera negocio y debería estar posicionándose, solucionar su indexación tendrá una prioridad mucho mayor.

Al final, el roadmap debería responder con claridad a tres preguntas:

  • Qué vamos a hacer.
  • Por qué.
  • En qué orden.

Ese es el propósito principal que buscamos cuando realizamos una auditoría SEO.

Un ejemplo de auditoria SEO: cuando el tráfico crece, pero no necesariamente el negocio

Imaginemos que empezamos una auditoría y nos encontramos con esta evolución en Google Search Console.

Evolución del rendimiento SEO en Google Search Console.
Google Search Console

En los últimos seis meses la web ha pasado de 1.180 a 3.340 clics y de 177.000 a 383.000 impresiones.

A simple vista, son buenos datos. El problema aparece cuando analizamos qué búsquedas están generando ese crecimiento.

Supongamos que una parte importante procede de contenidos informativos que responden a búsquedas como qué es, cómo hacer o mejores formas de, mientras que las páginas relacionadas con los productos o servicios que generan negocio apenas han mejorado.

El tráfico está creciendo. Pero eso no responde a la pregunta que realmente nos interesa: ¿está creciendo la visibilidad orgánica que puede ayudar a conseguir los objetivos del negocio?

Y en plena era de las AI Overviews, entender esta diferencia es especialmente importante. Google ya puede responder determinadas consultas directamente en los resultados y el comportamiento de búsqueda está cambiando. Por eso necesitamos entender de qué tipo de búsquedas depende nuestro crecimiento y qué papel cumplen dentro de la estrategia.

De hecho, Google Search Console ya permite analizar específicamente la visibilidad de una web en funciones de IA generativa como AI Overviews y AI Mode.

A partir de ahí, la auditoría ya plantea un punto de partida interesante. Tendremos que analizar qué URLs están creciendo, qué intención de búsqueda cubren, qué ocurre con las páginas comerciales y si existe una estrategia que conecte ese tráfico informativo con el resto de la web.

Una gráfica ascendente es una buena noticia. Entender qué está haciendo crecer esa gráfica es lo que nos permite decidir qué hacer después.

Conclusiones: una buena auditoría SEO sirve para saber qué hacer después

Una auditoría SEO puede llegar a ser todo lo compleja que queramos. Podemos analizar cientos de URLs, revisar decenas de métricas, estudiar cómo renderiza Google cada tipología de página, revisar datos estructurados, certificados de seguridad o Core Web Vitals, y utilizar herramientas como Request Map Generator o Yellow Lab Tools para profundizar todavía más en determinados aspectos.

Pero nada de eso garantiza que el resultado vaya a ser útil.

Para nosotros, una buena auditoría es la que consigue explicar qué está ocurriendo con el SEO de una web y convertir ese diagnóstico en decisiones concretas. Y partimos de un principio bastante sencillo: el cliente no es SEO ni tiene por qué saber nada de SEO. Nuestro trabajo no consiste en demostrar cuánto sabemos utilizando tecnicismos, sino en explicar qué hemos encontrado, por qué importa y qué recomendamos hacer.

Las herramientas son imprescindibles durante el proceso. Y la IA cada vez puede ayudarnos más a analizar información, encontrar patrones o acelerar determinadas tareas. Pero los datos necesitan contexto y las recomendaciones necesitan criterio.

Por eso el resultado que buscamos no es una web con todos los indicadores en verde. Es algo bastante más práctico: saber qué merece nuestra atención ahora, qué puede esperar y qué directamente no merece que le dediquemos recursos.

A partir de ahí empieza el verdadero trabajo SEO: ejecutar, medir qué ocurre y volver a tomar decisiones.

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